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CAPITULO 5: FÁTIMA

La información que se encontraba en el chip, había puesto ha pensar a Alejandro, tenia el método, sin embargo faltaba algo muy importante, la fecha en que el acto se llevaría a cabo, la necesidad de juntar información lo tenia completamente estresado, ya que la única forma de hacerlo es recurrir a aquellas personas que rodeaban a Fátima, o bien recurrir a ella misma, luego de pensar y de hacer caso al miedo que sentía en su interior, la segunda opción fue descartada.

La manera sencilla de sacar información, era recurrir a una de las fieles amigas, así que se encaminó hacia el supermercado para ver a Bety, aquella amiga que luego de la separación entre Fátima y Alejandro se había mantenido al margen de todas las discusiones y por supuesto, sabia mucho de la vida de ambos; al llegar al supermercado, se encontró con aquella joven de 23 años, el pelo negro a la altura de los hombres y aquella risa que parecía hiena que tanto la caracterizaba, Alejandro luego de tres respiros y de aguantarse los nervios de saber de la persona que tanto amaba se le acercó para saludarla.

Habría que saber entrar al tema muy cautelosamente, y conforme pasaban los minutos aquella pregunta se hacia cada vez mas pesada y por supuesto, cada vez mas incomoda; sin embargo, luego de minutos aburridos hablando de cuestiones laborales y uno que otro chiste sobre la paciencia de la soltería en que vivía Alejandro, este realizó el cuestionamiento sobre aquella persona en común; la respuesta cayó como balde de agua fría sobre el cuerpo del alter ego de Zanate, quizá el dolor de una pelea con 4 toros en la Plaza México, era mas digerible de las palabras que salían de la boca de la joven, Fátima y Fernando, se habían comprometido días atrás; los minutos siguientes parecían no transcurrir sobre la cabeza de Alejandro, la simple idea de querer salvar a esa persona le revolvía el estomago hasta el punto de sacar el exquisito desayuno de microondas que había digerido con tanto gusto antes de irse a trabajar; pese a esta situación que lo colocaban junto al sargento pimienta y el club de los corazones solitarios a los que se referían los beatles, pudo sacar la información requerida, ya que la tarde siguiente Fernando de la Mora presentaría su candidatura oficial para la presidencia municipal.

Daban las 2:45 de la tarde del día siguiente, faltaba tan solo quince minutos antes que la puerta del edificio de la Presidencia Municipal se abriera y apreciar al nuevo candidato para ocupar tan deseado y para algunos tan temible acto, desde el punto mas alto de la catedral, El Zanate se encontraba vigilando, para estar en optimas condiciones mentales, y para tratar de sacar la tristeza de su mente, en esta ocasión la indumentaria heroica tenia como accesorio un reproductor de música, el cual con los tonos y letras alegres de los Auténticos Decadentes sacaban de la mente la noticia que le había dado Bety el día anterior; ante los ojos atentos de Alejandro se apreciaba un dispositivo policíaco descomunal, sin embargo, en esa zona se encontraban los miembros de E.L.I.T.E, el Bestia, el Vaquero, Jack y el Cuack rodeaban la zona del evento, identidades que eran desconocidas para el vigilante.

Al fin el momento había llegado, una ovación recibía al nuevo candidato, detrás de él, la compañía de guaruras y entre ellos, El Zanate apreció la figura de Fátima, nuevamente el corazón parecía que se le saldría, los ojos desobedecían la orden del cerebro de poner atención a los puntos cardinales para proteger al político imbecil, según palabras de Alejandro, tan solo verla nuevamente le revolvía el estomago, nuevamente su belleza que solo él podía apreciar lo hipnotizaba, sin embargo algo extraño tenia, su mirada no era la misma, ese brillo de los ojos ya no lo tenia, parecía que estaba cansada y aburrida, o mejor dicho cansada de la vida de lujo que viven aquellas personas que rodean a los personajes de la política mexicana.

El momento de actuar llego luego de que Zanate apreció como un hombre con pasamontañas y un rifle se acercaba a la comitiva política, por lo que decidió descender de su puesto de vigilancia, la lluvia de disparos pronto apareció los miembros de E.L.I.T.E se encontraban disparando al personaje encapuchado, dando pie a que de golpe, Zanate aventara a Fátima hacia el interior del recinto municipal y tomara como rehén al político para llevarlo a un sitio seguro.

Luego de caminar muchas cuadras, Zanate llevó a Fernando a la azotea de un edificio abandonado, al fin se encontraba frente al político y novio de la persona que amaba, de un movimiento, lo colocó boca abajo, y pese a los reclamos del candidato, el héroe lo ató de pies y de manos; “¿Por qué haces esto?” preguntó Fernando, “por tu seguridad” contestó El Zanate; cada palabra que salía de la boca del joven político hervían la cabeza de Alejandro, por lo que debes en cuando le propinaba una patada o un codazo para desquitar el coraje que un corazón roto provocaba.

“Gracias por salvarme la vida”, indicó Fernando, Zanate corrió hacia él, tomo fuertemente la corbata del político y colocó su rostro frente al suyo, sus ojos parecían que sacaban lumbre, lo quería aventar de la azotea; “No te confundas, no lo hice por ti, la decisión de que en este momento estés vivo, no se debe a mi, estas rodeado de personas que sufrirían con tu muerte, y yo no soy uno de ellos, así que mejor cuídala, que te estaré vigilando muy de cerca”; tal comentario provocó incertidumbre a Fernando, “¿ a que te refieres?” preguntó, sin embargo tal cuestionamiento no tuvo respuesta, tan solo la libertad de aquel cautiverio de salvamento en que lo mantenía Alejandro.

Zanate tenia la necesidad de saber como se encontraba Fátima, así que regresó al centro de la ciudad para salir de dudas, al llegar se encontró con un escenario completamente diferente, el tiroteo que se veía sencillo de atender se había complicado, dos bandas se enfrascaban en una lluvia de balas en plena plaza cívica,; ahora su preocupación aumentaba al saber que ahí se encontraba la futura señora de De la Mora, sin pensarlo, decidió meterse entre aquella disputa y incursionar en el edificio, busco por todas partes hasta que en un cuarto encontró a Fátima rodeada de los escoltas del policía, quienes al notar la presencia del héroe, activaron sus pistolas y corrieron hacia él, Alejandro tuvo que actuar, corrió por los pasillos, escondiéndose sobre las macetas que decoraban el recinto, gracias a sus enseñanzas de juventud lograba ocultarse para después atacar por sorpresa a alguno de ellos, sin embargo el sabia que no debía matarlos, por lo que un desmayo era mas que suficiente, poco a poco los guaruras fueron vencidos, el último de ellos era el que custodiaba la puerta de Fátima.

El miedo invadió el cuerpo y mente de Alejandro, luego de mucho pensar se retiró del recinto para continuar con su labor en la batalla que se encontraba afuera del mismo, al fin al cabo, su curiosidad ya estaba saciada, Fátima se encontraba bien y segura dentro de aquel cuarto, no habría la necesidad de preocuparse; al salir del edificio, una alfombra de cuerpos de policías decoraban aquella plaza, en el centro de ella, se encontraba un hombre colgado del asta bandera, su cuerpo inmóvil se movía de un lado a otro como si aquellas fiestas patrias en la que la bandera tricolor lucia en lo mas alto; del otro lado de la plaza, Zanate apreció que unos hombres metían al comandante de la misión en un carro, por lo que decidió seguirlos, esta vez le llevaban ventaja ya que ellos tenían la velocidad de un automóvil y su presupuesto no le alcanzaba para tener uno y mucho menos uno que sea encubierto para ser parte de su nuevo trabajo de superhéroe, ante esta problemática decidió poner en practica una técnica de artes marciales, correr entre los edificio cual saltador urbano.

Al fin el auto se detuvo en un callejón, los villanos sacaron del auto al policía entre golpes y groserías, lo colocaron de rodillas, dos de ellos sacaron sus pistolas y las colocaron sobre ambas sienes del guardia de seguridad, esa escena ya la había presenciado Zanate, por lo que decidió interferir en aquel acto, entre golpes apreció que esos hombres eran los que habían matado a su abuelo aquella noche, por lo que su furia aumentó conforme golpeaba el rostro de aquellos malhechores, uno de ellos dejo caer su pistola, Zanate la tomó y hirió en la pierna a uno de ellos, disparó en dirección del carro dando entre las cejas del otro personaje, solo faltaba uno, el cual se encontraba en suelo doliéndose de la tanda de golpes propinada por el héroe, Alejandro se acercó a él, colocó el cañón sobre la sien del mismo, “si lo haces, E.L.I.T.E y Jack el destripador te desaparecerán”, indicó el bandido antes de tragar el plomo propinado de aquella pistola, Zanate se dirigió al herido, sacó un cuchillo y lo enterró sobre el pecho del mismo.

La noche había caído, los noticieros daban la noticia del atentado hacia el candidato, sin embargo la noticia que continuaba era la extraña aparición de un hombre clavado en la pared con la leyenda “El Zanate esta aquí, voy por ustedes E.L.I.T.E”; Alejandro preciaba aquellas noticias, mas que con orgullo con terror de lo que había hecho, y no tanto por que le temía a E.L.I.T.E, sino por lo que era capaz de hacer, después de todo en las artes marciales el fundamento es controlar la ira, sentimiento que no podía controlar cuando se cubría bajo el traje de Zanate.

Había muchas cosas que analizar de aquella tarde, en primer lugar, la tristeza de Fátima, ¿Cómo era posible que una persona que esta próxima a casarse refleje eso en su rostro? Era el cuestionamiento que se le ocurría a Alejandro, otra cuestión era el hecho que los malhechores había tomado a la policía, si bien se sabe que el armamento del cuerpo policíaco no es el optimo, era increíble que los villanos estuvieran libres sobre aquella plaza; otra de las que mas le preocupaba era saber de que se trataba E.L.I.T.E, aquella palabra que había amenazado, ¿de quien se trataba? y por supuesto ¿Cómo llegar a ellos antes de que terminen con la existencia de Zanate

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