Deja un comentario

CAPITULO 12: RABIA

La ira inundaba cada parte del ser de Alejandro y por ende el de El Zanate, quería lanzar las pequeñas piezas del rompecabezas que lo había llevado a una sed insaciable de venganza para poder volver a su vida antes del asesinato de su abuelo, regresar el tiempo y decirle a Fátima que sin ella no podía vivir, que su sueños se convirtieran en realidad y vivir en la paz a medias que vivía previamente a la aparición de E.L.I.T.E en la ciudad; por lo pronto no aguantó más y salió por la noche a vigilar las oscuras calles.

Postrado en un espectacular de la crema hidratante novedosa y frente a los ojos azules de la modelo, veía como pasaba la gente apurada para llegar a casa antes del toque de queda, ahora más que nunca deseaba tener algún enfrentamiento con algún miembro de la organización criminal que tenía en sus manos a la ciudad, sin embargo cuando el viento comenzaba a llenar el espacio dejado por los humanos, alcanzo a ver en una de las bancas del parque a Fátima. Sentada con las palmas de sus manos sobre su rostro, ocultaba las lagrimas amargas que brotaban cada vez que volteaba a su alrededor.

Zanate quería abrazarla, pero su encuentro provocaría más temor que alivio, por lo que decidió dejar a un lado su imagen heroica para volver al mortal y aburrido Alejandro, camino hacia ella y se sentó a su lado.

Un tibio y tímido saludo salió de la boca de Alejandro, su corazón latía a más de mil por hora – ¿Por qué lloras? – Preguntó – Fátima, sorprendida por la presencia de aquel novio escolar solo tuvo la fuerza para saludarlo, no quiso mencionar acerca del dolor que aquejaba, después de un tiempo solo mencionó que su vida no era lo que ella esperaba.

Pasaron varios minutos hablando de sus vidas, sin embargo el momento cumbre fue cuando Fátima le confesó que se iba a casar y que pronto su sueño se haría realidad, ella sabía lo que Alejandro sentía por ella, por lo que en tono irónico pregunto si ya tenía novia, su futura esposa, a lo que Zanate en estado débil mencionó que no tenía tiempo para buscar pareja, el trabajo lo había absorbido de tal forma que no había espacio para nadie en su horario, esto sin mencionar las cansadas rondas nocturnas jugando el rol de justiciero. Minutos después y luego de un silencio ensordecedor, los guaruras de Fátima llegaron por ella, por lo que el encuentro había terminado, así como las ilusiones de Alejandro.

Mientras el auto se escapaba por las vacías calles, el Zanate se aparecía sobre la ciudad, corría por los techos de los edificios del centro, buscando quien pague todo lo que había reunido en su ser, inclusive buscaba los bancos, los callejones sin salida, sin encontrar su objetivo durante horas.

Al filo de la media noche unos rechinidos de llantas llamaron la atención de Alejandro, corrió hacia el punto, solo para encontrar dos camionetas negras de las cuales salieron 3 tipos de cada una, intercambiaron portafolios y subieron a la camioneta contraria, suceso que extrañó aun mas a Zanate, por lo que se apresuró hacia una de ellas. Al alcanzarla, se aventó sobre el techo de una de ellas, por lo que el chofer freno súbitamente haciendo volar al vigilante sobre el pavimento, los tripulantes descendieron rápidamente para buscar a la persona que se había atrevido a perturbar su escapada, sin embargo no encontraron nada.

Luego de unos segundos sin encontrar a Zanate se dispusieron a subir al vehículo, para su sorpresa, lo que estaban buscando lo tenía frente a ellos en el interior, ninguno tuvo el tiempo para reaccionar, Alejandro lanzó una patada al hombre que se disponía a subir por la derecha, posteriormente, mientras uno corría desesperadamente, tomó del cuello al chofer y lo quebró de un solo movimiento, salió corriendo sobre el prófugo alcanzándolo dos cuadras adelante, lo tomó del cuello, y lo azotó en el pavimento en tres ocasiones, lo levantó y lo arrojó hacia el vidrio del mostrador de la tienda de vinos y licores que se encontraba abierta, Zanate tomó del suelo un vidrio de los que habían caído, con la punta rajo la cara de su adversario desde la frente hasta el mentón, tomó el vidrio y lo introdujo sobre la boca del malhechor – ¿Quién es tu jefe? – preguntó sin recibir respuesta, por lo que de un solo tajo corto el cachete del villano, para después patear su cabeza sobre el pavimento.

Zanate se dirigió hacia la camioneta, vio que en el asiento trasero se encontraba el maletín que había intercambiado previamente, al abrirlo notó que se encontraban documentos del jefe policial, su historial, y un horario de los lugares que visitaba.

Nuevamente un político, se veía envuelto en las redes de E.L.I.T.E, sin embargo Alejandro desconocía de qué lado estaría, si del lado del crimen o bien, de los que le temían a la organización.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: