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CAPITULO 14: MARITZA 2

Las semanas pasaban y poco a poco Alejandro notaba como la actitud de Maritza cambiaba, realmente se había dado cuenta la forma en que los hombres la seguían, razón por la que el interés del Zanate disfrazado de humano se perdía entre los ruidos de risas falsas, de soberbias actuaciones para conseguir lo que se había propuesto.

La situación comenzó a tornarse molesto cuando Alejandro sirvió de objeto de deseo, pero no de forma sentimental sino de interés de Maritza, ya que por medio del tímido, callado y poco social elemento podría tener cierto privilegios, al menos así lo pensaba en un principio, claro, sin imaginar que El Zanate existía sobre la misma persona que veían como un tierno cachorro indefenso.

Como era costumbre, Zanate patrullaba por los rincones oscuros de la ciudad, solo que esta ocasión su preocupación no era la de que malhechor podría enfrentarse y como eliminar a esa escoria de la sociedad, su situación se centraba en su interior, un hambre de tres días había invadido el estomago y claro que lo hacía notar, razón por la que fue acercándose al puesto de Hot Dogs ubicado cerca del mercado más popular de la ciudad aunque a esas horas, más que mercado parecía un criadero de prostitutas y drogadictos; Alejandro aprovechaba los momentos de distracción del tendero para robarse alguna que otra salchicha, claro lo pensaba muy bien ya que iba por partes, primer robaba el pan, después algunos sobres de mayonesa y cátsup, finalizando con la salchicha, para después sentarse en la copa de un árbol a degustar del tan anhelado y delictivo alimento.

Al terminar de comer, Zanate pudo apreciar a Maritza pasando por el lugar donde no faltaban las ofertas de thiner en estopas, alguna que otra inyección, e inclusive proposiciones de las sexoservidoras que veían en un peso una oportunidad más para alimentarse o comprar alguna droga para acrecentar su vicio.

Alejandro cuidadosamente siguió a Maritza, hasta que ella se detuvo justo en un portón verde, saco sus llaves y dispuso a abrirlo de un solo giro, sin embargo, fue sorprendida por dos tipos – ¿ya conseguiste eso? – mencionó uno de ellos; por su forma de actuar, Zanate sabia que esa reunión no era de un grupo de desconocidos, sino de gente que tenia años de conocerse y que su convivencia se realizaba de manera permanente.

Alcanzaba a escuchar algunos tópicos sobre dinero, y continuamente mencionaban la frase: “tenemos que conseguir esa posición”; cada vez la situación comenzaba a tornarse misteriosa, el justiciero quien no tenía mucha paciencia y a menudo sus impulsos lo traicionaban, decidió atacar a las personas involucradas y así arrancar a su manera la información necesaria, en primer lugar apartó a Maritza del centro de la ahora violenta reunión, para después dar una patada en la quijada del primer enemigo haciéndolo caer completamente noqueado, acto seguido, golpeó el abdomen del segundo en cuestión, al verlo hincado lo tomo del cuello, lo levanto y lo aventó hacia el portón verde, por 2 segundos, Zanate miró fijamente a su presa para posteriormente colocarle el codo derecho sobre el cuello.

¿De qué se trata esta reunión? – pregunto Zanate – ¿Por qué tu interés de querer una posición?, sin respuesta alguna del sujeto, cada vez el silencio comenzaba por hervir la sangre del justiciero, quien mas de tres veces pateó el rostro de su presa, hasta que escucho unos rechinidos de las llantas de un carro, a su izquierda , se acercaba a gran velocidad un carro Grand Marquis color negro, como retrovisores se percibían dos cañones de ametralladoras, mismas que a su paso por la posición de zanate fueron disparadas con furia y un poco de desatino o más bien, de aquellos disparos que se hacen al azar esperando que alguno dé en el blanco en este caso, las cuatro personas que se encontraban en la calle, por lo que al escuchar la primera detonación Alejandro saltó sobre el portón y se posó sobre el mismo, hacia abajo, la escena no era muy agradable, el sujeto en la puerta tenía 4 disparos, el que había sido noqueado fue arrollado por las llantas del carro ejecutor y Maritza, tenia 2 impactos en el abdomen; el encapuchado se acercó a Maritza para checar su pulso y su situación, ella, con el último aliento en su ser alcanzó a decir: “la boda se acerca, no lo podrás evitar”.

Zanate entendía que la boda a la que se refería Maritza era la de Fátima, pero no sabía exactamente a lo que se refería con no poder evitar algo, siendo que la mente de Alejandro, cuando se enfundaba en el ropaje heroico, le jugaba travesuras haciendo que su ego le permitiera saber que para el Zanate no existían imposibles, y la palabra solo existía cuando pensaba en alguna actividad social.

Los sonidos de las ambulancias y las patrullas comenzaban a inundar el silencio de la noche, era justamente el momento para abandonar la escena y pensar en las palabras de Maritza que se encontraba muerta.

Al llegar al hogar de Alejandro, Zanate miró sus manos, en ellas se encontraba la sangre de Maritza, nuevamente alguien allegado a él, fallecía en sus brazos, el héroe se descubrió el rostro y comenzó a llorar en el silencio de su cuarto oscuro.

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