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Capítulo 15: La Boda

El gran día había llegado, Alejandro repasaba en su mente todos los sucesos pasados, todas aquellas muertes en que se había involucrados el por que se convertía cada noche en un justiciero anónimo, muy pocas veces encontraba respuestas a las preguntas realizadas en su mente, y mucho menos encontraba el porque Fátima y el ya no se encontraban juntos como en los viejos tiempos.
En su mente, sabía que algo raro iba a pasar en aquella boda, grandes políticos estaban invitados, la gente de alta sociedad se peleaban por algún pase que los invitara al evento, los medios de comunicación trataban de conseguir las mejores tomas o fotografías de la historia que semanas antes habían dado cobertura, después de todo, no era un simple mortal quien contraía nupcias, se trataba de Fernando de la Mora, y por supuesto, de Fátima.
El medio día había llegado, los preparativos estaban en sus últimos detalles, Alejandro decidió que era tiempo de que el Zanate diera algunas vueltas por el lugar, principalmente, ver a la novia antes del evento.
Muy pocas veces el Zanate aparecía a la luz del sol, pero el momento lo requería, nuevamente escalando edificios, corriendo sobre las azoteas de los mismos y uno que otro árbol ayudaron para que llegara a la ventana donde Fátima se alistaba, desde su posición, alcazaba a veto cómo cepillaba su cabello lentamente con pausas entre cada movimiento y con un extraño brillo en sus ojos, de vez en cuando, miraba un marco con una fotografía de ella en una cascada, abrazando a un sujeto, y con una sonrisa que mostraba la felicidad de aquel momento; Alejandro reconoció el lugar y los recuerdos llegaron a su mente, el sujeto de la fotografía era el.
El tiempo pasó mientras Fátima quedaba lista para irse, El Zanate, se retiró justo en el instante en que ella se iba a colocar el vestido nupcial, decidido a cambiar el doloroso momento por una vigilancia en la zona del evento y así, poder averiguar que es lo que podría pasar y porque la gente de E.L.I.T.E estaba interesada en posicionarse en el evento.
Todo parecía normal, los invitados poco a poco descendían de sus lujosos automóviles para ubicarse en la iglesia y esperar el inicio de la ceremonia; Fernando de la Mora ya se encontraba en el lugar, supervisaba continuamente los detalles, saludaba a las personas que con sus trajes caros pasaban a saludarlo, pero había algo extraño en su conducta, continuamente, observaba los techos de los edificios, salvo el que se encontraba enfrente de la iglesia, ese, en el que Zanate había escogido para vigilar.
Zanate al notar las continuas observaciones de Fernando, puso atención en los edificios, y alcanzó a notar francotiradores en las azoteas, quizá era un operativo normal, sin embargo, en una ciudad controlada por la mafia estas situaciones tenían que observarse con una atención mayor, después de unos segundos, Alejandro reconoció que de trataban de agentes de E.L.I.T.E, por lo que se apresuró a eliminarlos.
Cuando se disponía a atacar, apareció el Mercedes Benz antiguo que trasladaba a la novia, Zanate se detuvo a apreciar a Fátima, para el, se veía hermosa vestida blanco, en su mente comenzó a imaginarse que el era quien la esperaba en el altar, pero de detuvo cuando vio salir a Fernando; este alzó una mano y las detonaciones comenzaron.
La lluvia de balas caía sobre los invitados, Zanate corrió sobre el francotirador más cercano, lo tomó por los tobillos y lo arrastró para alejarlo del rifle, al lograrlo, le quebró el cuello lo más rápido que pudo para dirigirse a la otra azotea, corrió lo más rápido que pudo, saltó entre los edificios con la rabia y la adrenalina del momento, alcanzó a esquivar algunos disparos que le hacía un segundo sicario, y al acercarse, saltó para enterrar en su cuello un cuchillo afilado.
No veía más francotiradores, ahora lo que llenaba el silencio eran los gritos de los asistentes y el rechinar de los autos que escapaban a toda marcha del lugar, Zanate asomó sobre el lugar y alcanzó a percatarse del cuerpo tendido de Fátima, el blanco del vestido se había combinado con el rojo de su sangre, y a su lado, se encontraba Fernando, sin ninguna herida, tan sereno como sí el tuviera el conocimiento de lo que iba a pasar, paso un momento, Fernando alzó la vista en dirección al Zanate, sonrió y lo señaló, para después sacar su arma y disparar en dos ocasiones en contra de Alejandro.
Zanate fue impactado en el hombro por una bala proveniente del arma de Fernando, en el suelo, encontraba las respuestas a todos los eventos pasados, De la Mora era parte de E.L.I.T.E, y la corporación sabía la identidad de Zanate, por lo que el disparo hacia Fátima, fue la forma en que contestaron el reto del enmascarado.
Ante el descubrimiento, Zanate se llenó de rabia y saltó sobre la ubicación de Fernando, quien al verlo, se ocultó dentro de la iglesia.
Alejandro lo siguió, al fin estaban frente a frente, Fernando tiró su arma y se precipitó sobre Zanate; patadas y golpes airam sobre los dos combatientes, las figuras religiosas se quebraban al pase de ambos, hasta que con una patada, el enmascarado cayó de espaldas sobre una banca, y sintió el pie de Fernando sobré su pecho.
-¿te duele zanatito?- preguntó mientras se secaba la sangre- creíste que podías andar por ahí matando a mi gente sin que supiéramos tu punto débil, muy inocente, muy inocente, lástima, si me gustaba Fátima y ahora por tu culpa no existe, ya vendrá otra! Lo bueno, es que tu te reunirás con ella!! -gritó.
Fernando tomó un trozo de cristal que había caído, se dispuso a enterrarlo sobre Zanate pero este pudo detenerlo, forcejearon unos instantes hasta que Alejandro logró introducir la punta del cristal sobre el costado del cuello de Fernando.
Zanate salió corriendo de la iglesia para auxiliar a Fátima, nada pudo hacer.
El sonido de las ambulancias y patrullas se escuchaba, Zanate tenía que huir de la escena.
En su casa, Alejandro veía con tristeza las noticias, la policía daba a Fernando como uno de los miembros de E.L.I.T.E y se referían a Fátima como agente encubierta, los testigos hablaban del Zanate y su lucha con De la Mora.
El reportero indicaba que aún existían miembros de E.L.I.T.E sin capturar, Alejandro se incorporó – los encontraré – dijo al tiempo que se colocaba nuevamente en traje de Zanate.

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